Publicado en
Natu, nº 4. Junio-Septiembre 2018.
Pronto detuvo la mirada sobre una cajita de cristal que había bajo la mesa. La abrió y encontró una tarta diminuta, donde se leía la palabra: “cómeme”, maravillosamente adornada con grosellas. “Pues, me la comeré –dijo Alicia-, y si me hace ser más grande, podré llegar a la llave, y si me hace ser más pequeña, me podré arrastrar por debajo de la puerta, o sea que, pase lo que pase, llegaré hasta el jardín, así que ¡me da igual una cosa que otra!”.
Lewis Carrol.
Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas.

Y nosotras tan ufanas creyendo que todo es tan sencillo como comer y comer y comer, dando igual lo que pase después. Incluso
lo que pase antes, durante, e incluso
a quién le pase.
Comer pagando, sin pagar, invitadas, con violencia, con intimidación, con alevosía, diurnidad y nocturnidad, con ceguera emocional…
Engordan nuestros cuerpos a base de cualquier cosa que se ponga a nuestro alcance, y si no lo está ya nos llegará por las vías de alta capacidad de la logística y la lógica capitalistas. Que para eso hay Internet, autovías y una densísima red trófica fractal de empresas de mensajería (hasta en bicicleta).
Engordan nuestros cerebros a base de ideas basura, actitudes despreciativas (no valorativas de una misma y de lo que la rodea) y conexiones neuronales trampa que actúan como resortes de asociaciones tóxicas: tristeza y botellines; agobio y
fast food…

Escalan cumbres insospechadas el colesterol, el azúcar, la flaccidez muscular, la rigidez articulatoria… Y nos acomodamos y reconfortamos en la obesidad mórbida que nos incapacita para vivir nuestra libertad y nuestra vida (que deberían ser la misma cosa). Y engorda la huella ecológica de mi paso por el planeta y mi barrio.
Y así como nuestros cuerpos
crecen y nuestra actividad comprometida
decrece,
crece también de engrosamiento desmedido, mal articulado, mal distribuido y mal planificado, el lugarejo en que vivimos, llámese ciudad, llámese pueblo… Y la ciudad se llena de inacción mórbida ciudadana.
¿Quién se come a quién? ¿Tú a la
hamburguesa (paradigma de predación capitalista), o es el capitalismo quien te devora día a día mientras tú sólo notas las cosquillitas al pasar por su buche?
Yo te amo. Amémonos las unas a las otras y alimentemos la ciudad sana que irradia vida.
José Luis Gracia Calvo
Alcalá de Guadaira, 23, 24 abril 2018, 1 y 2 de mayo.